lunes, 17 de septiembre de 2018

Contra el lenguaje inclusivo.

En las últimas semanas, los medios cómplices de la nueva izquierda se han encargado de intentar hacer tendencia una peculiar forma de hablar. Estamos hablando del así llamado "lenguaje inclusivo" o "lenguaje no sexista", que pretende, en resumidas cuentas, eliminar el machismo del lenguaje. La idea es básicamente, que cambiando ciertos pronombres por otros de sexo no deifinido, la mentalidad debería cambiar, además de reducirse el sexismo linguístico per se. Hay mas de un problema con esta idea.

Desde el vamos, lo mas cercano a un fundamento que puede tener una estupidez semejante es la hipótesis Sapir-Whorf, que recibe su nombre de dos científicos europeos que, en el siglo XX, plantearon que el lenguaje afecta la forma en que percibimos la realidad. Ellos notaron que la forma en que las palabras se usan altera los hilos de razonamiento y las construcciones conceptuales de las personas, habiendo, por ejemplo, notables diferencias entre alemanes y británicos en cuanto al movimiento de los trenes. Hay, sin embargo, dos problemas clave a la hora de usar esto como argumento. El primero es que la hipótesis Sapir-Whorf, no pasa de ser eso, una hipótesis. No esta comprobado que diferentes expresiones impliquen diferentes percepciones de la realidad, con lo que los resultados de su estudio no son concluyentes. En segundo lugar, no sabemos exactamente cómo funcionarían esas influencias linguísticas, ni cuales serían sus límites. Siendo así, los resultados de la maisificación del "todes" son impredecibles. No hay razón para creer que vaya a dar el resultado que el feminismo espera.

Pero hay más: Resulta que sí hay culturas con pronombres de sexo no definido, como por ejemplo...Japón y Rusia. Es evidente para cualquiera que eso no ha hecho de Rusia o de Japón paraísos feministas, ni muchísimo menos. Rusia es famosa por encarcelar activistas por los derechos (y los "derechos") de las mujeres. Y en cuanto a Japón, su cultura está lejos de dejar las formas patriarcales.

Pero...¿Que importa eso, si la lengua misma es machista?¿No vale la pena hacer algo de justicia histórica?...no. El lenguaje no es machista en sí mismo.  Esto por la sencilla razón de que, cuando uno dice "todos" en un grupo mixto, es evidente per se que se está refiriendo a hombres, mujeres, transexuales, queers, etcétera. Nadie está siendo excluido en términos formales.

Ya para terminar, quisiera señalar el hecho de que así como el masculino es usado en colectivos, se puede argumentar que las mujeres tienen su propia letra y los hombres no, con lo que el idioma es hembrista.

Sí, mis queridas feministas. Así de ridículo se ve de este lado.

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