martes, 3 de julio de 2018

El Califato de Córdoba

El último omeya,  Abd al-Rahman, se exilió al Magreb, zona refugio de todos los conflictos debido a su lejanía con respecto a los centros de poder imperiales.
Huésped de tribus bereberes junto a un puñado de sus aliados, Abd al-Rahman consigue el apoyo de las tropas sirias en Al-Andalus, el yund, hasta desembarcar en Almuñécar en Septiembre del 755.

Con todo este apoyo, vence al gobierno de los abbasíes en la batalla de Al-Musara, y recibe de sus partidarios el título de emir, además del apodo de Al-Muhāyir (el emigrante).

Gobernará a la defensiva, frente a la amenaza de abasíes, bereberes y yemeníes.
Su ejército, su principal apoyo, es incrementado en gran medida durante su califato, y nombra a sus cargos de manera nepotista.
Al-Andalus se vuelve así políticamente independiente, aunque Al-Muhāyir evitará oficializar su no-reconocimiento del califa de Bagdad para mantener la aparente unidad de la umma islámica.
Le sucederán otros cuatro emires antes de que Al-Andalus se independice también en el terreno religioso, dando lugar al Califato de Córdoba.
Este Califato duró hasta el siglo XVI, con la Reconquista española.


Será el emir Abd al-Rahman III quien proclame finalmente la ruptura con Oriente, al proclamarse califa en el año 929, ya que de todos modos la umma había quedado escindida por la creación, en Túnez, del califato shia de los fatimíes. Tenía varios argumentos a su favor a la hora de esta procamación. Por un lado, su familia era descendiente de los Quraysh, y había frenado todos los intentos cristianos de reconquistar  Al-Andalus. Con este acto, los omeyas consolidan su posición de poder.

Tras la ocupación de Melilla en el siglo X, los omeyas controlaban el triángulo formado por Argelia, Siyilmasa y el Atlántico, y hacia el 950 el Sacro Imperio Romano Germánico intercambiaba embajadores con Córdoba.

Estamos hablando de la etapa de mayor esplendor del poder islámico en la Península Ibérica.
Oficialmente, el califato siguió existiendo hasta el 1031, año en que fue abolido como consecuencia de lafitna, provocada por la competencia por el trono entre los partidarios de Hisham II, y los sucesores de su Primer Ministro Almanzor.

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