lunes, 18 de junio de 2018

Cuatro califas ortodoxos.

 Muhammad murió en el 632 sin especificar sucesor, siendo Abu Bakr as-Siddiq nombrado el primer califa. Durante su gobierno, el Islam se expandió por toda Arabia.

A su muerte (posiblemente por envenenamiento) en el 634, le sucedió Umar bin al-Jattab, otro de los suegros del Profeta. Durante el califato de Umar, el mundo vio la guerra contra el Imperio Romano de Oriente y Persia por las cuales se tomó posesión por parte del Islam de Siria, Palestina, Egipto y Mesopotamia. Por otra parte, se destaca el califato de Umar como el mejor que hubo, gracias a su capacidad de liderazgo y la repartición justa de los bienes entre toda la Umma (comunidad islámica).
Tanto él como Abu Bakr y los siguientes califas basaron sus califatos en la pobreza y el trabajo continuo. Durante el gobierno de El Justo Umar, se dio una paga a las personas que tuvieran hijos para su manutención, y en ocasiones se llegó a pagar las deudas que tuvieran los cristianos con el propio tesoro. También destacó por abrogar el impuesto jizya a los ancianos no musulmanes por constituir una carga y les destinó una incipiente pensión para mantenerse.
Su justicia le ganó el respeto de los musulmanes y el temor de los grandes imperios, siendo asesinado por un esclavo capturado llamado Firūz.

A Umar le sucedió en el 644 Uthman bin Affan. Durante el califato de Uthman, se produjeron una serie de eventos que amenazaron la estabilidad del califato, entre ellos la aparición de los jariyistas, que de acuerdo al sunnismo manipulaban los textos sagrados con el fin de satisfacer sus intereses. Esto se reflejó en la campaña de difamación en contra de Uthman, por ejemplo, cuando llegaron a convencer a Muhammad bin Abu Bakr de que el califa quería asesinarlo.
Su reinado llegó a su fin al ser asesinado por los jariyistas tras un período de enfrentamientos políticos, que, al disponer su sobrino de los mejores regimientos del ejército islámico en Siria, el califa intentó  paliar a base de negociación. Estos ingresaron en su hogar en el 656 y le degollaron.
El califato de Uthman bin Affan fue sin duda uno de los importantes al concretar la tarea de poner el Corán en un libro, tarea encomendada a tres de los antiguos compañeros del Profeta, debido a que en aquella época habían multitud de versiones diferentes, la mayoría de las cuales fueron quemadas para evitar confusiones.
Por último, es justo destacar el compromiso de Uhtman, quien no dudó en gastar todas sus riquezas en la causa islámica contribuyendo a todo tipo de edificaciones necesarias para la Umma. 

Le sucedió el primo y yerno de Muhammad, Ali bin Abu Tálib, quien heredó toda la inestabilidad del califato anterior. En ese sentido, hubo una facción que exigió al califa vengar la muerte de Uthman castigando a los jariyistas. 
Sin embargo, el califa optó otra vez por negociar, lo que derivó en la rebelión de Muawiyah, quien se negó a obedecer a Ali hasta que se castigara a los asesinos de su tío, lo que finalmente trajo como consecuencia la primera Fitna (o primera guerra islámica),que tuvo un tinte mas político que religioso, contrario a lo que afirma la creencia popular.
Es curioso el hecho de que los propios jariyistas apoyaron el ascenso al califato de Ali en un principio, ya que este lo merecía mas según ellos. Al ver que el califa no cedió a sus intereses, estos se rebelaron.
En un principio, Ali apostó por el diálogo, enviando a un compañero suyo a debatir empleando la Sunna y no el Corán, esto debido al margen de interpretación de las aleyas coránicas.
Tras el debate, Ali renunció a toda posibilidad de convencerlos racionalmente y les declaró la guerra, llegando los jariyistas a llamar kaffir (incrédulo) al mismo Ali.

En el año 661, la secta de los jariyistas organiza dos atentados, uno contra Ali en la mezquita de Kufa y otro contra Muawiyah en Siria, logrando asesinar a Ali, mas no a Muawiyah.
Tras este incidente, fue elegido califa Hasan bin Ali, cuyo califato duró seis meses de negociaciones, tras los cuales cedió el califato a Muawiyah como símbolo de la hermandad musulmana.
Muawiyah prometió que Hasan heredaría el  califato tras su muerte, lo que no sucedió debido a la presión de sus consejeros y por la crítica situación en las fronteras con el Imperio Bizantino.
El resultado fue el califato de Yazid bin Muawiyah en el 680, quien era un comandante habilidoso.
Con este acontecimiento finalizó la práctica electiva del califa, pasando ahora a ser una cuestión hereditaria, no de aptitud.
Hay que señalar que durante los califatos Rashidún, no hay registros de conversiones forzadas, aunque los impuestos servían como incentivo.

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