lunes, 12 de marzo de 2018

Alemanes en África: Jamás vencidos.

Es muy conocida la presencia de tropas alemanas en África en la Segunda Guerra Mundial, y quien mas y quien menos ha oído hablar del Afrika Korps y del Mariscal Rommel, pero las hazañas de esta nación en el continente negro son muy anteriores. Se remontan a 1914, el año de comienzo de la Primera Guerra Mundial. Mientras en el resto del continente las tropas alemanas sucumbían ante un superior poder aliado, en la región de Tanganika, en el África colonizada por el Imperio Alemán, una pequeña fuerza alemana trajo en jaque a las fuerzas enemigas durante cuatro años sin ser jamás derrotada.
Cuando en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, los alemanes  propusieron que África fuera zona neutral, según los acuerdos alcanzados en Berlín en el año 1885, pero los británicos y los belgas tenían prevista la conquista del África alemana, así que rehusaron llegar a ningún acuerdo. La guerra se extendería también al continente negro.
Confiados en el Tratado, los alemanes no disponían de mas contingentes que los necesarios para mantener el orden, y dado el dominio británico de los mares, tampoco tenían la posibilidad de hacer llegar mas tropas a África. Así en Agosto de 1914 la colonia de Togo cayó en tres semanas, a manos de una fuerza conjunta francobritánica con efectivos muy superiores. Hasta Julio de 1915 los alemanes resistieon en África del Sudoeste. Y aún mas tiempo, pese a su patente inferioridad, lo lograron en Camerún hasta comienzos de 1916.
Las cosas fueron diferentes en el África Oriental, hoy Tanzania, donde al frente de las tropas alemanas se alzaba el teniente-coronel Von Lettow-Vorbeck, que venía  de una larga experiencia de combate en China y en África del Sudoeste en la actual Namibia.
La fuerza alemana en Tanganika estaba compuesta por unos escasísimos 200 oficiales europeos, y unos 2000 askadis, soldados  indígenas distribuidos en 14 compañías que se complementaron con otras 15 entre  la población europea de la colonia. Los soldados indígenas pronto demostrarían su valía. Valerosos y disciplinados, aunque dotados con un armamento precario y anticuado. A los primeros enfrentamientos en el océano índico le seguirían las operaciones en tierra. Con un impresionante dinamismo Lettow se dirirgió a cortar el ferrocarril local para aislar el interior  e inutilizar el principal puerto keniano, esencial para la llegada de refuerzos británicos, al tiempo  que aseguraba sus propios puertos de Tanga y Dar es Salaam , liderando la defensa en el Sur frente a Rodesia, todo ello con un armamento obsoleto, unos efectivos ridículamente escasos y nulas posibilidades de recibir ayuda desde Europa.
Aunque las fuerzas británicas eran 5 veces superiores, fracasaron en la toma de Tanga, cuyos defensores indígenas los británicos creían presa fácil para sus tropas hindúes, en la que sería la primera de una larga serie de reveses en los meses siguientes. Los ecos de aquella victoria alcanzaron la propia Alemania.
En 1916, los Aliados nombraron al general Jam Smooth General en Jefe de unos 30.000 efectivos, británicos, indios y sudafricanos, muchos de ellos llegados de las otras partes de África donde los alemanes ya habían  sido derrotados.
Ante tal abismal desventaja la táctica de Lettow fue evitar el combate en campo abierto, y desarrollar  una guerra de guerrillas. Su objetivo no podía ser derrotar a su enemigo, algo impensable, sino desgartarlo, golpeando donde él menos esperase. En el momento álgido de la campaña los alemanes disponían de unos 11.500 hombres por 80.000 de los Aliados, procedentes de la Comonwealth, belgas y portugueses.
En Octubre de 1817 llegaría la peor derrota para los Aliados, que perdieron casi el 60% de sus efectivos por el 20% de bajas  de Lettow, algo gravísimo por que no podía reemplazarlas. Fiel a su estilo, sin embargo, emprendió la invasión del Mozambique portugués. La guerra de guerrillas que desplegó contra los desesperados aliados le permitió mantenerse durante meses hasta regresar a su base en Tanganika y realizar expediciones hacia Rodesia y el Congo. El inicio de Novimeibre de 1818 le agarró planeando la enésima ofensiva. Hubieron de rendirse a los británicos que rindieron honores públicos a los 155 oficiales y suboficiales, a los 1168 askadis y 3500 porteadores supervivientes de la increíble aventura alemana en África Oriental.

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