sábado, 23 de diciembre de 2017

La decadencia de Occidente.

Hace tiempo que tengo ganas de hablar sobre la vida y obra de Oswald Spengler, filósofo e historiador alemán nacido en 1880; padre de una de esas obras que es necesario rescatar.
Estamos hablando por supuesto de La Decadencia de Occidente; que, como su nombre lo indica; presagia la pronta caída del Imperio occidental, construido a lo largo de dos milenios. Pero antes de explicar la razón de esto y la tesis central del libro; hay que aclarar algunos mitos y hablar un poco de contexto histórico. Es en principio falsa la relación que algunos, desde la mas supina ignorancia; establecen entre Spengler y el nazismo como movimiento. Realmente; el tuvo serios problemas con el movimiento nacionalsocialista al considerarlo un símbolo de la decadencia occidental.
Para entender a Spengler es siempre necesario comprender que su visión de la historia no es lineal, como en Occidente; sino cíclica.
Según Spengler; el centro de la historia de la humanidad no son las clases (Marxismo) o las razas (Como exponía el fascismo); sino las altas culturas; aquellas que por su grandeza logran dejar una profunda huella en la historia de las sociedades humanas. Son ocho: La china, india, griega, romana, egipcia, la cultura árabe (Que el llama mística), la cultura mexicana (Que incluye a aztecas y mayas) y la europea-occidental.
Afirma también que cada una de estas culturas tuvo (En el caso de la última; aún tiene) un espíritu particular; que se refleja en un símbolo máximo alcanzado en algún momento de su historia; tras el cual comienza la cristalización de la cultura;  a la que el llama civilización.
Así, por poner un ejemplo; los egipcios eran una cultura ascendente, preocupada por la otra vida. Su símbolo máximo es, como se podrá intuir entonces; las pirámides. Los griegos se preocupaban por observar la trascendencia en el momento; siendo su arte y su filosofía su símbolo máximo.
Siguiendo esta línea; Spengler llama a la cultura europea-occidental fáustica (Quizá en referencia al Fausto de Goethe): Una cultura que se ve marcada por la ascendencia infinita; por un crecimiento constante, intentando llegar, aún sabiéndolo imposible; hasta el infinito; por el simple hecho de crecer. Ese es el espíritu de Occidente.
Pero ocurre que al cristalizarse la cultura y volverse civilización; esta pierde también su espíritu y comienza la era de decadencia hasta la extinción.
Los períodos de decadencia se caracterizan por un auge del hedonismo, por la plutocracia (El sector finanzas, el último orejón del tarro; elevado a la cúspide del sistema). Son tiempos de igualitarismo contra toda funcionalidad, de liberalismo disfuncional también. Podrá reconocer el lector, entonces; por que Spengler tituló a su libro La Decadencia de Occidente.
Pero no hay que perder, por ello; las ganas de luchar. Spengler solía decir que no se debe renunciar al deber de la lucha; ya para no convertir una crisis en decadencia o para dejar algo a la descendencia de nuestra cultura.

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