miércoles, 15 de noviembre de 2017

Sobre el patriarcado.

El feminismo radical tiene por costumbre acusar (Y no sin cierta razón) a un sistema de asignación de roles llamado el patriarcado; de todas las formas de opresión y de la mayoría de los sufrimientos del hombre como especie; y especialmente de las mujeres.
Uno puede estar de acuerdo en que la asignación de roles a cada sexo (Las mujeres a las tareas hogareñas y el hombre a la vida pública) resulta con frecuencia injusta y bastante frustrante. El patriarcado, entendido como un gobierno de hombres con predominio masculino en los círculos de poder; sin duda alguna existe. La presencia masculina en círculos políticos y empresariales alcanza, sólo en los Estados Unidos; un 80 por ciento
Sin embargo; oso discutir la interpretación que de el hace el feminismo; que lo ve como un sistema de privilegios para con los hombres que oprime a las mujeres.
Empecemos por lo básico: ¿Cual es el origen del patriarcado? ¿De donde sale esta asignación inequitativa de roles?
Se pueden identificar, en inicio; dos fuentes: Una cultural y una biológica; siendo de especial peso la segunda. Y es que hay evidencia de que incluso bebés que apenas están formando una consciencia de si mismos tienen tendencia a seleccionar determinados tipos de actividades y juguetes de forma sexuada. Incluso se ha observado que las niñas con dosis altas de testosterona tienden también a elegir actividades mas "masculinas".
Si esto puede afectar la utilización de juguetes; podríamos presumir que también afectará decisiones de vida cuando el individuo alcance la madurez.
Pero aún así; los roles sociales derivados de la manifestación histórica de estas tendencias no tienen una importancia menor. La mujer tendrá como responsabilidad el hogar, y eso ciertamente impacta en cuanto a su vida y libertad; pero como contraparte el hombre tiene un grado de exigencia para con su vida incomparablemente mayor.
Todo el mundo ve como el hombre domina el mundo de la política y los negocios; pero nadie ve el esfuerzo y la renuncia personal que eso requiere. Y no olvidemos a los hombres que fracasan.
Y es que como lo señala Warren Farrell; la mujer es vista como objeto sexual; y el hombre como objeto de éxito. Toda sociedad que ha sobrevivido lo ha hecho a costa de maximizar la utilidad de sus hijos varones; a costa de su expresión emocional e incluso de sus vidas. Ya como políticos, científicos, soldados o trabajadores.
Y es que es también un hecho evidente que, con todo; las diferencias de poder entre hombres y mujeres no se traducen en medidas favorables a los hombres en todo sentido. Hasta 2014; el trabajo forzado era legal sólo para los hombres. Los hombres mueren varios años mas jóvenes que las mujeres en promedio. Las penas masculinas son hasta un 60 por ciento mas altas que las femeninas por el mismo delito.
Incluso, y como se ha demostrado; la violencia en la pareja es estadísticamente equivalente. Sin embargo; sólo uno de 200 centros de mujeres violentadas en los Estados Unidos atiende a hombres.

Hay una última cosa que vale la pena rematar. Y es que, ante todo esto; el feminismo suele abandonar su retórica "de clase" para argumentar que el patriarcado efectivamente afecta a los hombres; pero es infinitamente peor con las mujeres.
Bueno: Las estadísticas indican que la felicidad per capita de hombres y mujeres es aproximadamente la misma; con lo que no se puede argumentar que estas estén mas oprimidas que aquellos. No como grupo; al menos.

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