miércoles, 29 de noviembre de 2017

Sobre el anarquismo.

La anarquía es históricamente un sueño. La encarnación máxima de los ideales de Igualdad, Libertad y Fraternidad; nunca alcanzada pero por la que muchos arriesgan la vida y las posesiones.
Y es que no es para menos. ¿Quien no ha soñado nunca con ser libre, con un mundo en que dependa del individuo lo que será su destino?
Sin embargo; este sueño no se ha cumplido todavía. Y mas aún: Probablemente nunca se cumplirá.
Me centraré en principio en el anarcocolectivismo-anarcocomunismo y sus dificultades para su realización.
Una breve explicación de lo que esta ideología sostiene; requiere en principio de una explicación histórica.
Y es que el anarquismo es, en sus vertientes mas populares; el producto del marxismo autoritario; una reinterpretación de la dictadura del proletariado en que en lugar de tomar el control del Estado; este debía abolirlo ya que su preservación sólo podría conducir a un nuevo sistema de dominación en que una vanguardia proletaria sometiera al resto en forma colectiva; a la manera de lo que Marx llamaba el modo de producción asiático.
Los principales líderes del anarquismo (En particular Mikhail Bakunin) acabarían por ser marginados por la Internacional Socialista y organizándose como movimiento aparte.

La idea central del anarquismo es la necesidad de la abolición del Estado para pasar a una organización comunal de participación estrictamente voluntaria; en que la comunidad se haga cargo de la organización de la producción.
Esta idea, que puede sonar muy bien en un principio; tiene sin embargo un problema de raíz; y es la existencia de diversas ideologías autoritarias que esta ignora. Su ideario globalista plantea un problema; ya que ciertas culturas (Especialmente la mediooriental-islámica) tienen a la autoridad como elemento central; contemplando incluso la imposición violenta sobre otras etnias. La defensa frente a este tipo de ideologías en una hipotética sociedad anarquista demandaría en si estructuras de defensa organizadas (Ejércitos).
Eso por un lado. Por el otro; una sociedad anarquista debería tener cierto nivel de coacción e instrumentalización colectiva del individuo a traves de organizaciones similares a los soviets rusos. Eso en la práctica sería un protoestado sumamente democrático.
Incluso sorteando todo esto; el hecho de que la ideología sea considerada utópica por una gran mas acrítica y el que sin organización central es difícil llevar una revolución; complica todo sobremanera.
Por último; hay una serie de problemas económicos que aquejarían a organizaciones anárquicas. El primero de ellos es que la desigualdad geográfica no terminaría de desaparecer. Se paliaría mucho pero en si sería necesaria coacción para forzar un reparto de las riquezas entre naciones para que todos quedaran igualmente satisfechos. Eso por un lado. Por el otro; al no existir mecanismos de mercado ni de Estado la adaptación ante grandes cambios de paradigma sería muy lenta.
Hay otra vertiente anarquista que es el anarcocapitalismo; surgido de la pluma de Murray Rothbard y que aboga por una sociedad en que el mercado se haga cargo de todo. Obviando los neomres problemas jurídicos que habrían; el caos propio del mercado terminaría por llevar a este régimen a un colapso integral en pocos años. Esto si ese mismo caos no impide que se realice.

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