miércoles, 25 de octubre de 2017

¿Vivimos en democracia? Algunos defectos de la república representativa.

No hace falta creer en teorías conspirativas o ser de izquierda para negarse a llamar democracia el régimen en el que actualmente vive la mayor parte de Occidente. Y es que aún con sus similitudes; no comparte en absoluto la totalidad de los factores necesarios para tener ese nombre. E incluso a veces tiene los opuestos.
Vamos a ver: ¿Cuales son las características de nuestro sistema político?
En principio; podríamos decir que tres: Sufragio universal, sistema de partidos; y representatividad.
La lógica del sistema que tenemos es muy simple: Los partidos políticos agrupan a personas de la misma ideología; con lo que ya no tengo que conocer a cada político; sino lo que piensa. Así; el pueblo puede elegir entre distintas ideologías según como funcionen y sistema es dinámico. Sin embargo; es para esto necesario obligar a la gente a participar de una forma muy limitada (Un voto cada tanto tiempo). He aquí lo primero a analizar: La república  representativa reduce la participación ciudadana a un voto; con lo que la despolitización y con ella el desinterés y la eventual ignorancia sobre temas políticos es inevitable. Además; los partidos políticos necesitan de una base de votantes fieles con lo que tienden a generar una grieta en que todas las partes deben agruparse en un bando o perder toda representatividad ¿Y por que perderla; dirá el lector? Pues por que para una campaña política hay un elemento que es imprescindible: Dinero. Ese que los partidos mayoritarios tienen en grandes cantidades. Al mismo tiempo; los partidos generan identidades de grupo y con ellas vienen los fanatismos que abren aún mas la brecha existente. Esto por no mencionar que, para ascender en un partido; se debe poder quedar bien con todo el mundo y saber hacer promesas...e incluso participar en corruptelas. Sobre la base de este filtro emergen entonces los jefes de partido; los potenciales líderes; de entre los cuales sólo participarán activamente del poder los que sean mejores para ganar elecciones. No los mejores en sí.
Entonces; tenemos que nos gobiernan una masa de mediocres y corruptos electos por otra de zombies políticos sin conocimiento real sobre el tema.

Pero Gato: Tú defendiste la democracia en el pasado.

Y aún lo hago. Pero pasa que esto no es una democracia. Vamos a ver: Incluso los propios fundadores del sistema actual lo contraponían a la democracia. Benjamín Franklin y los Padres Fundadores de los Estados Unidos la consideraban anárquica; lo contrario a una república representativa (Como realmente se llama nuestro sistema). ¿Porqué le llamamos democracia entonces? ¿Quien nos ha manipulado?
Nadie. Le decimos democracia por que se parece.
Nos trasladamos ahora a Atenas; una pequeña ciudad-Estado griega que por un período de doscientos años tuvo un buen ejemplo de lo que, con las adaptaciones de la época; debería ser una democracia.
En Atenas; el poder no recaía en los representantes; sino en la Asamblea; en que hasta el mas pobre podía debatir las leyes y decisiones que se votaban entre todos los que quisieran asistir. Aquellos aspectos de la administración que no pudieran ser manejados directamente por la asamblea; corrían por cuenta de ciudadanos elegidos aleatoriamente; esto por que consideraban que la elección directa era confiar demasiado en el electo; prefiriendo entonces desconfiar. Pero ojo que no les saliera algún inútil: Para tener un cargo; se requería una vida honorable. Entonces, si; se tiene gente preparada en el poder.
Otra gran ventaja de este sistema era que politizaba a la gente: Al participar de la política; el pueblo se sentía atraído por ella y su importancia; con lo que la Asamblea siempre estaba llena.
Por supuesto que gran parte de la población estaba alejada del poder (Esclavos, mujeres) pero esto establece un paradigma: Una población bien educada y con la federalidad suficiente podrá sostener una democracia mas auténtica que la que tenemos actualmente. Pero, eso si; es necesaria primero una educación y cultura popular lo bastante desarrollada para que esto resulte; y un sistema partidario previo impediría, en el caso de las culturas menos tradicionalmente democráticas y liberales; que esas tendencias se manifestaran abiertamente.

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