miércoles, 25 de octubre de 2017

Marx versus Keynes ¿Está vigente el marxismo? 1.2 La teoría de la explotación.

En el anterior capítulo de esta serie; se habló sobre la teoría marxista de la percepción del valor; una teoría objetivista que atribuye la percepción del valor en los humanos a sólo dos variables: La utilidad (Valor de uso) y el trabajo; con especial preponderancia de este último. Mas aún; se trató también la refutación desde la ciencia económica de esta teoría, aunque también se puede atacar desde otras ciencias.
El día de hoy vamos a hablar de una de sus implicaciones teóricas directas; y de lo erróneo de su planteo a partir de la refutación de lo anterior: La teoría de la explotación bajo el capitalismo.
Hay que empezar por decir que si; el capitalismo presenta ciertos mecanismos de explotación de la fuerza laboral; pero aquí no hablamos de pésimas condiciones ni de salarios muy bajos como pronto se verá.
Así mismo; no debe el lector caer en el error de pretender que estoy efectuando una defensa del liberalismo económico o tan siquiera del capitalismo como sistema (Aunque lo  considere un régimen bastante aceptable a corto plazo); sino un análisis netamente académico con el fin de ver los puntos fuertes y débiles de la teoría marxista ortodoxa.
De esta forma; comenzaré por explicar en qué consiste esta teoría de la explotación según el marxismo; para explicar luego por qué la ciencia económica la considera equivocada.

Remontándonos al primer artículo de esta línea; la Teoría Laboral del Valor marxista establece que el valor se origina en una sustancia generadora: El trabajo. O lo que es lo mismo; que los objetos poseen un valor intrínseco originado en la actividad humana.
Sobre esta base se erige el concepto de la plusvalía, es decir; la parte de ese valor que el empresario arrebata al trabajador y sobre el que se erige su fortuna.
Permitanme explicarme: Tenemos a un obrero que trabaja produciendo un determinado bien. De ese bien; llega a producir cien unidades diarias. Sin embargo; el no es dueño de ese bien; sino que este es propiedad legal de un individuo externo; que se lleva el producto y le da al obrero el valor equivalente al 10 por ciento de lo que ha trabajado (Si con su trabajo se han hecho mil dólares; sólo le tocarán cien). Es decir: Si el obrero trabaja 9 horas diarias (Cosa ya idílica cuando Marx vivía y aún hoy) sólo trabaja una para si mismo y su familia. El dueño de la fábrica se lleva todo el valor derivado de las demás horas de trabajo. Si partimos, además; de la premisa de que el trabajo bajo el capitalismo es involuntario por ser forzado por la necesidad; tenemos además que el capitalista necesita robar el trabajo humano para existir como clase; con lo que el sistema capitalista se sostiene sobre el robo sistemático del trabajo humano.
¿Que cosa tan lógica y aparentemente cierta no? Pues si; aparentemente.
Pero pasa que como dijo alguien una vez; para todos los problemas de la vida hay una solución simple, indiscutible...y equivocada.
¿Y donde está el error? Pues en lo que se trató al abrir este artículo: La premisa básica está equivocada. Las cosas no valen por el trabajo; no existiendo entonces un nexo entre el trabajador y su producto mas allá del histórico-temporal. El precio del producto no viene determinado por el trabajo abstracto que requiere producirlo; sino que es producto de la deliberación de los agentes del mercado.
Por lo tanto; lo único que esa relación productiva refleja en realidad es a un individuo haciendo algo para otro; que le entrega otra cosa a cambio.

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