jueves, 26 de octubre de 2017

El problema del mal: Algunas posibles soluciones.

El Problema del Mal es un planteo teológico desarrollado por el filósofo griego Epícuro; muy utilizado para argumentar contra la existencia de Dios en ciertos círculos.
Y aunque yo mismo no creo en Dios y lo utilicé en el pasado; no tarde en darme cuenta de lo reduccionista de este argumento. La formulación base reza así:

¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente.
¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo.
¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal?
¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?


El cristianismo ha dado por siglos la misma respuesta: El libre albedrío. Siempre he tenido problemas con esta respuesta. Vamos a ver: Si Dios es omnipotente y omnisciente; entonces todo cuanto sucede ocurre forzosamente de acuerdo a Su voluntad; aún si Él prefiriera otro escenario (Lo cual en si plantea una paradoja ya que al permitir algo en si está prefiriendolo por sobre la posibilidad de intervenir; sea cual sea el motivo)
La respuesta del Islam y del Judaísmo es quizá mas comprensible a la razón: Dios es creador del bien y del mal; estos existen por Su voluntad.

Y es de esta solución de la que voy a partir en mis análisis. En principio; hay que partir de cuestionar el bien y el mal como conceptos en sí. A fin de cuentas; si uno pregunta por la cualidad de bueno o malo de cualquier cosa eventualmente se quedará sin respuesta: No hay nada intrínsecamente bueno o malo. Esas son percepciones simple y llanamente.
En ese sentido; Dios puede simplemente estar siendo movido por una naturaleza sobrehumana a crear un mundo; y a hacerlo de una determinada manera. Si nuestro cerebro determina nuestra actividad mental ¿No podría la Mente divina funcionar con sus propios criterios hasta el punto en que prefiera irrevocablemente a este mundo por sobre otros? ¿Que se le reprochará entonces?

Ahora imaginemos que me equivoco. El bien y el mal existen; pero puede que Dios no lo perciba ni le importe y cree un universo a su medida sencillamente o que seamos nosotros quienes no podemos percibir la bondad del universo precisamente para que este sea bondadoso.

Por supuesto que todo esto es especulación; pero en si este problema tiene un origen especulativo: El bien y el mal como fuerzas objetivas perceptibles por el ser humano.
Ambos puntos de vista no son en ese sentido muy diferentes.

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