lunes, 30 de octubre de 2017

El populismo como agente de revolución social.

El populismo se define no como ideología sino como sistema de gobierno; en el sentido en que puede ser utilizado por todo el espectro político de manera indistinta. Consiste en el establecimiento de un sentido de unidad líder-nación-movimiento en que se establece una separación entre  un "pueblo" y un "no pueblo" que puede ser cualquiera; desde un miembro de otra raza hasta una clase social distinta.
En este artículo me propongo realizar un corto análisis del populismo como sujeto histórico en tanto agente de cambios en las repúblicas jóvenes y tercermundistas.
Hay que decir en principio que la demagogia es el mal propio de las repúblicas representativas; que se ven arriesgadas a perder su división de poderes y por tanto su mismo carácter de repúblicas gracias a su carácter totalizante.
Sin embargo; el hecho es que en las repúblicas jóvenes y en las que sólo lo son de nombre; constituye una fuerza política revolucionaria que es incluso necesaria en algunos casos; pero que desemboca en metástasis si se mantiene por mucho tiempo. Un buen ejemplo serían las mejoras iniciales que el peronismo y el chavismo provocaron en sus países al llegar al poder (Mejoras en derechos laborales, participación y atenciones estatales) y sus posteriores crisis autogeneradas. También se puede hablar del éxito de regímenes de este tipo que por tiempo no llegaron a la metástasis debido a su relativamente corta existencia; como el de Paul Kagame en Ruanda.
En última instancia; el riesgo de todas las formas de autoritarismo es el mismo: El cesarismo; especialmente presente en el populismo debido a su ya mencionada tendencia totalizadora. Esa es la principal razón para perseguirlo; aunque pueda ser necesario en momentos críticos de segregación por clase o en momentos en que la maldad y agresividad de los pueblos imponga la necesidad de un mando central fuerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario