viernes, 8 de septiembre de 2017

Marx versus Keynes¿Está vigente el marxismo? 1.1 La Teoría Laboral del Valor.

Cuando Marx escribió El Capital; esperaba con su publicación la obtención del reconocimiento que hasta la fecha le había faltado. 16 años habían pasado desde que le prometiera su próxima terminación a Engels; y el proyecto había costado ya muchas penurias a él y su familia.
Sin embargo; nada de lo esperado ocurrió. El libro se convirtió en la Biblia de la izquierda revolucionaria hasta la fecha, si; pero este recibió pronto el rechazo de los teóricos burgueses que sólo se intensificó con el paso del tiempo.
Sería nada menos que el economista preferido de la socialdemocracia (Y uno de los míos), John  Marynard Keynes; quien lo calificaría de un manual obsoleto.
 Pero...¿Realmente lo es? ¿Tiene Das Kapital vigencia aún? Pues no; y es fácil demostrarlo.


1.1 Marx y la Teoría del Valor Trabajo.

Quizá el concepto mas importante del marxismo es la Teoría del Valor Trabajo o Teoría Laboral del Valor (TLV; en adelante). Esta hipótesis (En realidad creada en primer lugar por Adam Smith y David Ricardo; aunque nadie la profundizaría mas que el propio Marx) sostiene, en síntesis y en su forma primera; que el valor de los productos es determinado por el trabajo empleado en producirlos (Marx añadiría la idea del; "trabajo socialmente necesario"; pero eso lo profundizaré a continuación).
Antes de entrar de lleno en el examen de esta idea; es necesario saber que el ya zanjado debate sobre el origen del valor se dividió históricamente en dos corrientes:
*Las teorías objetivas; que sostienen  que el valor de los objetos es intrínseco, es decir; que forma parte de ellos per se.
*Las teorías subjetivas; que sostienen que el valor está en nosotros; que es una percepción que nosotros hacemos de algo.
La TLV forma parte del primer grupo; sosteniendo que el valor de un bien procede de dos elementos: El valor de uso; la utilidad de un objeto para satisfacer una función determinada, que a su vez depende de las condiciones de la sociedad; y el valor de cambio, que es determinado por el trabajo abstracto socialmente necesario para su producción. Es aquí donde viene el primer problema; ya que hay evidencia de que el trabajo no tiene nada que ver con la generación de valor; ya que este es una medida puramente subjetiva; y además el valor de cambio en si deriva de los intercambios en el mercado.

Resultado de imagen de menger, walras y jevons
De izquierda a derecha; León Walras, Carl Menger; y William Stanley Jevons.


Estos tres señores que aparecen en la imagen de arriba son célebres por muchas cosas (Walras es el creador de la Economía matemática y Menger de la Escuela Austríaca) pero principalmente por su aporte a la comprensión de la percepción del valor en los humanos.
Ellos son los creadores (Aunque Menger mas de forma mas bien especulativa) de lo que en Economía se denomina la Teoría de la Utilidad Marginal.
Esta Teoría (De la que todo aquél con formación aunque sea básica en Ciencias Sociales a oído hablar) parte en principio de una perogrullada que había sido dejada de lado en los estudios académicos durante mucho tiempo. Perogrullada que, al adquirir la importancia que tenía; desencadenó el proceso conocido como la Revolución Marginalista.  ¿Y en que consiste esta perogrullada? Simple: Las cosas varían en su valor en función de su abundancia. A mi me lo explicaron de manera sencilla: Imagina que tienes un sujeto que ha pasado dos días y medio sin beber. Este sujeto encuentra un pozo en medio de la nada junto con un vaso (Dios sabe por qué está ahí) y decide beber. El primer vaso le sentará MUY bien; sin duda alguna. Le servirá para saciar su sed. El segundo, también será valioso; pero probablemente menos: Le servirá para obtener el placer de beber de nuevo. El tercero valdrá, pero un poco menos; quizá lo deje a la mitad. El cuarto...le servirá para limpiarse los pies. El quinto; para lavarse la cara. El sexto...ya sobra. Igual que el séptimo, el octavo, el noveno, el décimo; etcétera. Ya para estas alturas; el agua le resultará molesta por que no sabrá que hacer con tanta. ¿Y esta suma de obviedades que quiere decir? Que el valor depende del observador. No es intrínseco al objeto.

Pero el valor de uso...

No tiene nada que ver.  Marx le atribuye a este valor un carácter concreto, no variable; definido a partir del tiempo de trabajo. El valor de uso es de origen estrictamente social; siendo el individuo un mero receptor.
Así; define al precio como la expresión matemática del valor.

A continuación; citaré la descripción de la TLV del  marxista argentino Rolando Astarita; quien está mas y mejor cualificado para describir lo que Marx quiso decir de lo que yo.

En el contexto de su obra central, Marx define el trabajo como “gasto productivo de fuerza humana” creadora de valor económico medido en unidades convencionales de tiempo:
<> (K. Marx: “El Capital” Libro I Cap. I apartado 1)
Pero, seguidamente, Marx aclara que el tiempo de trabajo creador de valor no es un concepto temporal absoluto, es decir, que las cosas no valen simplemente por el tiempo que cada individuo tarda en producirlas, sino por el tiempo de trabajo social promedio vigente en un momento dado y al interior de una determinada sociedad o país, concepto que Marx sintetiza en la expresión: trabajo socialmente necesario y lo define así:
<> (K. Marx: “El Capital” Libro I Cap. I Aptdo. 1)
Bajo estas nuevas condiciones determinadas por la significativa extensión social en el uso del telar de vapor, las empresas que seguían funcionando con los telares movidos manualmente, se vieron precisados a ofrecer sus productos a la mitad por debajo de su valor individual so pena de quedarse sin venderlos. Y aquí Marx introduce el concepto de magnitud de valor, según el cual, determinada cantidad de unos valores uso, adquieren la capacidad de intercambiarse por determinada cantidad de otros:
<> (K. Marx: Op. Cit.)
Esto supone que el concepto de magnitud de valor se refiere exclusivamente al tiempo de trabajo contenido en uno o varios productos. Actividades productivas como, por ejemplo, los trabajos del metalúrgico y del carpintero, siendo ambos gasto productivo de cerebro, músculo, nervio, articulaciones, etc., por sus productos respectivos podemos saber que se trata de dos formas distintas de emplear y gastar fuerza humana de trabajo. Pero en tanto sus respectivas unidades de producto insumen el mismo tiempo de trabajo social medio o tiempo de trabajo socialmente necesario, esos dos trabajos producen la misma magnitud de valor, son de la misma cualidad económica.
La categoría de magnitud de valor difiere en el concepto de tiempo respecto de la categoría fuerza productiva del trabajo. La magnitud de valor atiende al tiempo de trabajo abstracto siéndole indiferente el tipo y la cantidad de productos en que se encarna, mientras que la productividad del trabajo se refiere al tiempo de trabajo concreto materializado en determinado tipo y cantidad de productos:
<Siempre la misma magnitud de valor. Pero en el mismo espacio de tiempo suministra valores de uso en diferentes cantidades: Más cuando aumenta la fuerza productiva, y menos cuando disminuye.>> (K. Marx: Op. Cit. Punto 2. Subrayado nuestro).
De todo este razonamiento se desprende que todo tiempo de trabajo contenido en cualquier mercancía, debe traducirse necesariamente en una determinada magnitud de valor, de modo que si en cualquier relación mercantil se intercambia más trabajo por menos, esto significa que se intercambia más valor por menos en una magnitud determinada por esa diferencia de no equivalentes en trabajo insumido, aunque según los precios en dinero parezca que se intercambien equivalentes.

O en otras palabras: Marx y el marginalismo son incompatibles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario