martes, 12 de septiembre de 2017

"Los pobres no deberían reproducirse": Respuesta a Marcela Aguirre (O por qué los pobres no son responsables de su pobreza).

Hace unos días; la tristemente famosa Marcela Aguirre ("La Mars" para el Internet) volvió a consternar a toda una nación con un video de título; "los pobres no deberían reproducirse".
Ignoraré tanto el contexto como la historia de la joven; así como mi motivación para atender en primera instancia a sus reclamos de atención; mas no desmereceré el que tal idea es común entre la juventud de las clases medias latinoamericanas y me atrevería a decir que en general.
Siendo así; procedamos con la refutación.
La tesis del vídeo podría ser dividida en dos partes: La primera; señala  la responsabilidad directa de quienes padecen la pobreza en la existencia de tan terrible enfermedad social. La segunda; sostiene que, de tomar consciencia los miserables de su "responsabilidad"; la sociedad entera se vería curada de este mal.
Por su carácter y falta de complejidad; este argumento tan típico de neoliberales poco preparados deberá ser atacado integralmente. Y para hacerlo; recurriré a mi ya clásico estilo académico; empezando por citar a uno de mis principales referencias en Economía; a lo que atañe esta creencia: El célebre John Marynard Keynes.
Este ilustre caballero publicó en los 30 del siglo pasado un igualmente ilustre libro titulado; La Teoría General del Empleo, El Interés y el Dinero. La obra es compleja y contiene varias ideas principales; siendo una de las centrales que la ganancia deriva del consumo, es decir; que las empresas ganan mas si se compra mas. ¿Una perogrullada? Como suele pasar; generó una auténtica revolución.  Pero no atenderemos a eso por ahora.
¿Y como se relaciona esto con la pobreza y el argumento de "Mars" Aguirre? Pues de distintas maneras: En principio; decir que si los pobres no tuvieran hijos no habría pobreza implica ignorar cuestiones macoreconómicas ligadas a la estructura del capitalismo avanzado moderno. Vamos a ver: No son precisamente los dueños de las empresas informáticas los responsables de construir y transportar los productos. Son sus empleados. Los pobres. Esa masa de (Principalmente) asiáticos que viven con pocos dólares al día. ¿Y cual sería el resultado de que dejaran de reproducirse? Pues; se acabaría la mano de obra.  En consecuencia; su costo subiría y, de no aumentar paralelamente la productividad; sería inviable sostener cantidad de negocios y con el impacto en la economía de esto; se produciría una crisis, reducción del consumo...y mas pobres. En otras palabras: El propio mercado supliría la necesidad ¿Qué si ahora tenemos la inteligencia artificial y demás medios de potenciación de la productividad? Si; pero antes no. O en otras palabras; sin esa miseria inicial el capitalismo como tal no hubiera sido viable. Y en cualquier caso; no hay garante de que todas las industrias puedan adaptarse lo bastante rápido a estos cambios demográficos.
Pero hay mas: Incluso si alguien utilizara una variante de la Ley de Hierro de los Salarios para  argumentar  un posible aumento del coste de la mano de obra; y aún si la reducción de la población destinada productivamente a la industria no fuera tan extrema; en si hay otras dificultades para que ese escenario llegue a darse, y de concretarse; estancaría en el subdesarrollo a naciones enteras.

Existe una cosa que se llama Teoría de la Transición Demográfica. Esta Teoría sostiene que en la evolución de todos las sociedades; se atraviesa por cuatro fases: La primera, que refleja la realidad del África actual y de la humanidad entera hasta el siglo XVIII; se caracteriza por una alta natalidad y mortalidad; esto por la necesidad de mano de obra que reemplace a la anterior en los trabajos familiares; y por la falta de cuidados sanitarios y reproductivos. En la segunda fase; nos encontramos con alta natalidad pero baja mortalidad; donde la natalidad se mantiene a causa de las mejoras sanitarias y agrícolas; al mismo tiempo que la mortalidad se reduce por mejoras sanitarias. En la tercera; la taza de natalidad finalmente se reduce; acompañando a la de mortalidad. En la última fase; nos encontramos con baja natalidad y mortalidad: Población envejecida.
¿Esto que nos quiere decir? Que las naciones  mas pobres eligen tener varios hijos no solo para tener quien les cuide en la vejez (No olvidemos que la moralidad y por tanto los parámetros de acción de la persona son determinados por su ambiente); sino por que simplemente no es posible mantenerse con pocas crías. Este es el gran problema (Y la gran esperanza) del África actual.
[Nota: Por si alguien no lo notó; esto implica que siguiendo los consejos de la clase media semi-acomodada de Occidente la humanidad no hubiera subsistido por mucho tiempo]
¿Qué si esto es moralmente cuestionable? Quizá. Pero de algo hay que comer.
Es aquí donde ingresa otro factor; y este es la dinámica de la gran industria mundial.
Vamos a ver: ¿Sabe usted, querido lector; como Asia llegó a ser lo que es? Vendiendo mano de obra; principalmente. Mano de obra barata. Atrayendo a los inversores a través de eso; y obteniendo en el proceso capitales. para crecer. Y esto hubiera sido imposible sin una población joven y abundante.
Ahora: Imaginemos que el África entera (Que China está mirando con ojos lujuriosos por su mano de obra y recursos) sigue estos sabios consejos.  Aquí pueden pasar dos cosas: O los chinos se traen sus propios obreros (Cosa que no están haciendo a causa de esa mano de obra) con lo que la población local sería desplazada; o deciden no invertir en el continente. En ambos casos; la pobreza se perpetúa.
Y hay que analizar otro factor: La automatización; que avanza día a día.

Ya para terminar; me gustaría aclarar que aquí no estoy justificando  la existencia de la pobreza ni muchísimo menos. Creo que la buena regulación y administración de las fuerzas del mercado y la del Estado (Estado de Bienestar) por parte de los gobiernos es la única forma de sacar de la miseria a quienes hoy la padecen. Las fórmulas simplistas y criminalizadoras nunca han funcionado. Y ya es hora de que nos demos cuenta.

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